Arquinset 2013


Arquinfad organiza la séptima edición de Arquinset - Semana de Arquitectura, que se celebrará en Barcelona entre los días 3 y 9 octubre de 2013 (ambos incluídos).


PAISAJES CONTEMPORÁNEOS, LASTRE Y/U OPORTUNIDAD

Cada sociedad refleja en el paisaje sus capacidades, sus sueños y sus limitaciones. Capacidades, sueños y limitaciones que hoy no dependen ya sólo de su organi¬zación y su potencial endógeno, sino también del lugar que ocupa ante los flujos mundiales de capital, mercancías, información y personas. Ahora bien, este paisaje es dejado en legado a las generaciones venideras en forma de realidades construidas y de espacios transformados, los cuales constituyen, a un tiempo, patrimonio y carga, potencial y límite. Así, si bien es cierto que cada sociedad ve reflejado en el territorio su presente, no lo es menos que debe arrostrar también con la herencia de quienes la han precedido. La sentencia bíblica según la cual los hijos pagarán por las virtudes y los pecados de los padres resulta particularmente cierta en materia de paisaje.

1Oriol Nel.lo
Herencias territoriales, exploraciones geográficas y designios políticos; Ruinas Modernas, Ed. Ámbit


“Paisajes contemporáneos, lastre y/u oportunidad” es una reflexión sobre el legado de la construcción especulativa y abandonada en España. La reciente implantación masiva de enclaves de ocio, complejos turísticos y residenciales de todo tipo ha transformado vastas regiones de la costa y ha llegado incluso a las provincias interiores. El ocaso prematuro de muchos de estos asentamientos a causa del estallido de la burbuja nos presenta con imágenes  inquietantes porque reflejan  la incongruencia entre la vida corta de la especulación inmobiliaria – abortada por causas técnicas – y sus perdurables secuelas físicas. El fenómeno del ladrillo español y su funesto desenlace ha engendrado la proliferación de un nuevo tipo de paisaje a medio construir, que se podría denominar paisaje de lucro.

Hay muchas clases de ruinas y sus significados son múltiples. Un edificio en decadencia con vegetación en auge no suele dejar al espectador impasible. Su estado incompleto es sumamente sugerente y se reconstruye en el imaginario como objeto que marca el paso del tiempo, como elemento trágico, monumento melancólico o como simbiosis romántica entre la naturaleza y el hombre. Las edificaciones a medio construir que forman parte de esta reflexión son ruinas algo diferentes. Se trata de  construcciones especulativas que nunca se terminaron y por lo tanto nunca cumplieron su función de cobijar a nadie. ¿Significa que la carencia de su historia –jamás albergaron moradores y nada transcurrió entre sus muros – las convierte en residuos obsoletos sin posibilidades de transformación, o acabarán representando algo que puede tener sentido o valor?.

La indignación, la preocupación, la fascinación, y otras reacciones que pueden surgir ante la dimensión real de la persecución implacable del beneficio privado sin consideración por los bienes comunes, del menoscabo de los valores ambientales, patrimoniales, estéticos, económicos del paisaje, de la falta de voluntad de los poderes públicos para atajar los usos espurios del territorio, serían estériles si no fueran acompañadas de un propósito: el de organizarse para intervenir. Las realidades físicas creadas por el boom inmobiliario están aquí para quedarse. Constituirán una herencia con la que nosotros y las generaciones venideras deberemos inevitablemente lidiar durante largas décadas. Toda pretensión de negar esta realidad, de desconocerla o de erradicarla no puede ser otra cosa que escapismo o quimera. Deberemos pues dotarnos de los instrumentos disciplinares y administrativos adecuados para intervenir sobre estas realidades, reconducirlas en la medida de lo posible hacia formas más sostenibles, eficientes y equitativas de usar el territorio. Esta voluntad de gestión debe acompañarse con la resolución de promover transformaciones políticas, sociales y económicas que eviten la depredación del territorio.

Ante esta situación, la semana de Arquinset se dedicará a analizar y a proponer iniciativas, reflexiones y soluciones vinculadas a los paisajes ruinosos de la post burbuja. La voluntad de Arquinset, a lo largo de los próximos tres años, es la de implantar una mayor conciencia de la temática y, desde la transversalidad de lo multidisciplinar, crear un base de datos de conocimiento, análisis y propuestas que puedan ayudar a evitar que el territorio continúe degradándose y promover su ordenación a partir de principios de protección de los valores del paisaje, sostenibilidad ambiental y equidad social. Arquinset quiere lanzar esta iniciativa desde una  base amplia y diversa donde caben voces divergentes y propuestas diferentes de  docentes, profesionales, estudiantes, activistas y analistas. El campo profesional quiere ser igual de amplio e  incluye sociólogos, artistas, urbanistas, economistas, geógrafos, periodistas, arquitectos, abogados y antropólogos. La formula de presentación será mixta, a lo largo de la semana se celebrarán conferencias y mesas redondas, un evento en un espacio abandonado, una recopilación de proyectos  universitarios sobre la arquitectura sin vida, una exposición y un ciclo de cine.

En el primer año se analizaran los aspectos sistémicos del estadillo de la burbuja inmobiliaria (“¿el crecimiento, único sustento para  nuestra prosperidad?”) desde un punto de vista global. Desde la escala territorial se abordará la pregunta “como gestionar la herencia reciente del ladrillo” y se presentará una reflexión sobre la aversión al cambio (“seguimos apostando por proyectos como Euro Vegas y Barcelona World”).  A escala local se expondrán ideas y propuestas especificas (“¿que necesitamos?”) que abarcarán temáticas tan distintas como la explotación sostenible del paisaje(“productividad y rendimiento”),  la de-construcción como opción de mejora(“reciclaje de polígonos en desuso”), la transformación como actualización(“nuevos usos para edificios desocupados”)y educación(“como hacer converger los egoísmos individuales hacia el bien común”).Estas propuestas se complementarán con  una serie de reflexiones sobre la vida cotidiana en una ciudad fantasma(“vivir en la frontera”) o la vida entre ruinas(“conservar para aprender…la mejor forma de preservar la memoria de nuestros errores”).

Confiamos que la semana temática de paisajes contemporáneos, lastre y/u oportunidad sea enriquecedor, apasionante, controvertido e interesante y que fomente el pensamiento crítico  para ayudarnos a transitar desde una topografía del lucro hacia una geografía voluntaria que beneficie el conjunto de la sociedad.





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