Arquinset 2015

Arquinfad organiza la novena edición de Arquinset, año de la conclusión de la trilogía “Paisajes contemporáneos, lastre y/u oportunidad”, que tendrá lugar en el Disseny Hub Barcelona el 11 y 12 de noviembre de 2015 y que reflexionará sobre el legado de la construcción especulativa y abandonada en España.
 
"PAISAJES CONTEMPORÁNEOS, LASTRE Y/U OPORTUNIDAD"



“Paisajes contemporáneos, lastre y/u oportunidad” es una reflexión sobre el legado de la construcción especulativa y abandonada en España. La primera edición la dedicamos a investigar los orígenes, las características específicas y condicionantes locales de los despojos y las causas de su fracaso. Revisamos el fenómeno más allá de nuestras fronteras disciplinares incorporando la mirada de artistas y sociólogos y enriqueciendo el análisis con la visión de geógrafos, urbanistas y juristas. Ensayamos un taller práctico con el caso estudio de una urbanización abandonada en Zaragoza. Constatamos la falta de datos sobre la medida y el alcance del conflicto territorial y la escasa voluntad de buscar soluciones y de actuar con responsabilidad política y empresarial ante la dimensión del ocaso y sus secuelas.
 
La segunda edición  giró en torno al acceso a la información. Ante la falta de un modelo y voluntad pública, decidimos crear una base de datos de los cadáveres inmobiliarios. En un proceso colectivo contrastamos y definimos el tipo y la cantidad de información necesaria para poder desarrollar estrategias futuras para estos cadáveres y creamos  con el  capital fundador de 900 casos (la suma de la información recogida por los colectivos fundadores) el principio de una base de datos donde cualquiera puede volcar, añadir, completar y consultar toda información relevante de los cadáveres inmobiliarios.
 
La tercera y última edición estará dedicada al análisis del nuevo ciclo especulativo inmobiliario que se lucra con la(s) ruina(s) (de la burbuja anterior). Y finalmente podremos responder a la pregunta inicial del 2013. Cuando lanzamos el “¿Qué hacemos con todo esto?”, no supimos anticipar la eficacia con que el mismo sistema que creó los cadáveres sería capaz de adaptarse a la situación y seguir lucrando con sus propios despojos. Ahora sí, podemos constatar que la ruina es un negocio.

Los cadáveres han dejado de ser viviendas vacías o inacabadas y territorio semi-urbanizado o recalificado  para convertirse en activos, en muchos casos tóxicos que necesitan su particular sociedad de gestión (SAREB). Se constituyen en  “carteras” y se venden al por mayor al mejor postor: Teide, Bull, Dorian, Crossover juntan realidades tangibles en diferentes partes del país y las convierten en objeto de deseo de fondos de capital de riesgo, intermediarios, gestores y demás actores que sólo suman a su proceso de deslocalización. Se trata de un proceso altamente opaco, de bancos para bancos, de fondos a fondos, que auguran grandes plusvalías fomentadas por unas facilidades financieras creadas específicamente.

La conversión de inmueble a mercancía es un hecho contrastado y fomentado activamente  desde las políticas estatales para abordar las consecuencias de la crisis y la burbuja inmobiliaria. Madrid y Catalunya han vendido viviendas de protección oficial. La necesidad de liquidez ha dejado casi 3000 viviendas sociales en manos del fondo Blackstone, cuyo lema “buy it, fix it, sell it”, sólo puede augurarles un futuro de especulación.

Hasta  que no evitemos que se traten a los despojos de la burbuja inmobiliaria como “activos financieros” que se venden y compran, no saldremos de este sistema caníbal de crear, matar y comer los propios hijos inmóviles para luego volver a empezar.

Una estrategia genérica aplicada por igual a lo largo de todo el estado español los ha generado, y otra de la misma índole pretende presentarse como su solución. Sin nombrarlos como los que son, viviendas que no cobijan a nadie o territorio consumido sin para que, pueden seguir habitando este limbo abstracto llamado mercado, que responde a unas reglas especulativas que nada tienen que ver con un derecho fundamental recogido en la constitución.

El Mirador del Ebro, Un lugar sin precedentes para vivir y para disfrutar del ocio a otro nivel, integra ahora el catálogo de activos para inversores de Altamira, la sección inmobiliaria del Banco Santander, uno de los “servicers” que gestiona los activos de Sareb. Para rastrear el destino de este cadáver hemos de olvidar su nombre y  buscar  la Ref.: BR 600.27 en el catálogo de activos con obra inacabada y la referencia 60.317, en la selección de suelo finalista. La urbanización fallida, ahora se vende a trozos según a qué banco pertenezcan. Nada en sus fichas de venta explica cómo se gestionará y  se garantizarán los servicios básicos. Si el activo genera plusvalías, no importa quién habite una nueva urbanización fantasma.

Estos cadáveres, deberían ser gestionados con la máxima  transparencia y garantizar que el beneficio de su enésima venta incluya una plusvalía para la comunidad en que se halla. Las negociaciones de algunos ayuntamientos y la Sareb sobre la posibilidad de ceder pisos vacíos por una temporada limitada son primeros intentos, aunque  tímidos, de combinar el interés comercial con una necesidad social.

Un cadáver sin nombre es solo un activo más con que lucrarse, es neutro, sin cargas emocionales, personales, locales o culturales. Con nombre y apellido, cara y ojos será algo más difícil justificar que la mejor solución es revender la ruina para el beneficio de unos amos que son ajenos fiscal y geográficamente al lugar donde la ruina habita. Cada caso requerirá una propuesta diferente y los agentes serán distintos. Pero la información facilita la posibilidad de construir una propuesta contrastada y es una herramienta clave para exigir transparencia y ejemplaridad en la gestión de nuestro bien común.


Julia Schulz-Dornburg, arquitecta y comisaria de Arquinset 2015
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